martes, 11 de septiembre de 2018

sábado, 8 de septiembre de 2018

DECLARACIONES SENTIMENTALES

Buen día para recordar tres Declaraciones Sentimentales:

(1) Nada es para siempre en este Mundo, ni siquiera nuestros Problemas.

(2) Me gusta caminar en la lluvia, porque nadie puede ver mis lágrimas.

(3) El día más desperdiciado en la vida es el día en el cual no nos hemos reído.

¡La VIDA es para Disfrutar con lo que tienes, Sigue sonriendo...!

Si estás ESTRESADO, date un respiro:

Disfruta del Helado, los Chocolates, Dulces,  Pasteles... ¡Disfrútalos...!

Y guarda estas palabras.
UN buen AMIGO ¡es igual a UNA buena MEDICINA!  De la misma manera, un buen grupo de amigos ¡¡es igual a una FARMACIA COMPLETA!!

Los Seis Mejores médicos en el Mundo son:


1. La Luz del Sol,
2. El Descanso,
3. El Ejercicio,
4. La Dieta,
5. Autoestima
6. Los Amigos.


¡Mantenlos en todas las etapas de tu Vida y disfrutarás de una vida saludable...!

Si ves la Luna... Verás la belleza de Dios....!
Si ves el Sol... Verás el poder de Dios....
Y... Si ves el espejo: ¡verás la Mejor Creación de DIOS...!

Entonces, CREE EN TI.
Todos somos turistas y Dios es nuestro Agente de Viajes que ya ha fijado todas nuestras rutas, reservas y destinos.... ¡Confía en él y disfruta "el Viaje" llamado VIDA..! 


Charlie Chaplin

martes, 28 de agosto de 2018

LAS VIRTUDES DEL BUSHIDO


La siete leyes del bushidō, el código de honor samurái


Gi, Yu, Jin, Rei. Makoto, Meiyo y Chuugi son las leyes que todo samurái debe cumplir. El bushidō o camino del guerrero es una serie de enseñanzas que se inculcan durante al menos los últimos mil años entre la clase dirigente japonesa.
Desde hace varios siglos, las siete claves que lo componen se han convertido en el código de ética de los samuráis.
Si un samurái rompía de forma afrentosa alguna de las siguientes leyes de vida, podía recobrar su honor practicando el seppuku (suicidio ritual). A continuación, las siete claves del código de ética samurái.

Gi – Justicia – decisiones correctas

Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

Yu- Coraje

Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

Jin – Benevolencia

Mediante el entrenamiento intenso el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

Rei – Respeto, Cortesía

Los samurái no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros.

Makoto – Honestidad, Sinceridad absoluta

Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de “dar su palabra”, no ha de “prometer”, el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.

Meiyo – Honor

Es la virtud más importante de todas. El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que toma y cómo las lleva a cabo son un reflejo de quién es en realidad. No puede ocultarse de sí. En caso de quedar mancillado, la única forma de restaurarlo es mediante el Seppuku o suicidio ritual.

Chuugi – Lealtad

Haber hecho o dicho “algo”, significa que ese “algo” le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Para el guerrero, las palabras de un hombre son como sus huellas: puedes seguirlas donde quiera que él vaya.

SER SAMURÁI


  • 1
    Practica el gi (la integridad). Tradicionalmente, los samuráis vivieron según el código moral y ético conocido como bushido. Si bien es cierto que los samuráis han desaparecido, las virtudes centrales del código bushido siguen describiendo una vida honorable y moral que se puede seguir perfectamente en la actualidad. La primera de estas virtudes es la integridad.[2] Un samurái siempre se esfuerza por hacer lo correcto, incluso (y en especial) cuando es difícil. Un samurái escoge el camino que es mejor para un bien mayor cuando se le presenta decisiones difíciles, incluso si no es lo mejor para sí mismo.
    • Un ejemplo moderno: Kate por casualidad comete un error cuando postula para la universidad en línea. En lugar de brindar su correcta calificación promedio de la preparatoria de 3.5, escribe 3.9. Kate luego nota su error, pero solo después de que envió la solicitud. A pesar de que el error la hace ver como una mejor candidata, y está muy segura de que nadie lo notará, envía un correo electrónico al Departamento de Admisiones para comunicar su error para asegurarse de que se le juzgue justamente para preservar su honor.Imagen titulada Be a Samurai Step 2
  • 2
    Practica el yuuki (el coraje). Los samuráis no huyen de hacer actos difíciles (incluso si son imposibles). Se presentan con un rostro fuerte y se esfuerzan para desempeñar su deber incluso si se enfrentan a unas circunstancias intensas y a unas probabilidades poco probables. Ten en cuenta que esto no quiere decir que un samurái nunca tiene miedo. Todas las personas se asustan. En lugar de ello, un samurái sigue esforzándose para completar la labor que tiene que hacer.
    • Un ejemplo moderno: Joe tiene miedo de volver al campo de fútbol después del medio tiempo. Su equipo está perdiendo, los jugadores del otro equipo lo insultan después de cada juego y él sabe que su entrenador lo avergonzará en los casilleros por las intercepciones que ha lanzado en el primer cuarto de tiempo. Después de un corto momento de reflexión, él regresa al campo con la cabeza erguida. En su mente, su objetivo es tener el mejor segundo tiempo a pesar de su miedo y de las probabilidades difíciles que enfrenta.Imagen titulada Be a Samurai Step 3
  • 3
    Practica el jin (la amabilidad o la benevolencia). Si bien es cierto que los samuráis se recuerdan en la actualidad principalmente por su fiereza en el campo de batalla, en sus vidas diarias, fueron de todo menos crueles. El samurái ideal era un acompañante cálido con sus amigos (aunque siempre fue digno), sus familiares y los desconocidos; trataba a las personas que conocía con amor y compasión. En la actualidad, puedes seguir la virtud del jin al esforzarte al máximo para vivir una vida llena de amabilidad humana, incluso cuando te topas con personas que no se lo merezcan en especial.
    • Un ejemplo moderno: el nuevo estudiante en la escuela es una persona rara, no habla con nadie, no parece tener una buena higiene y actúa nerviosamente cuando tiene que hablar en frente de las personas. Shawn lo ve sentándose solo en una esquina de la cafetería y decide sentarse a su lado y esforzarse para entablar una conversación. Ya sea que el nuevo estudiante resulte ser el tipo de persona que simplemente es tímida o una persona que es tan extraña como todas las personas han dicho que es, sigue mereciéndose la misma compasión que Shawn le daría a cualquiera de sus amigos.Imagen titulada Be a Samurai Step 4
  • 4
    Practica el rei (la cortesía y la etiqueta). Lo creas o no, los samuráis se esforzaban por ser unos caballeros perfectos en sus interacciones diarias y se esforzaban para ser mortales en el campo de batalla. Esta virtud difiere del jin (la amabilidad) en el hecho de que describe un conjunto preciso de costumbres y comportamientos sociales que constituían la cortesía en Japón en ese tiempo. Si bien es cierto que puede ser poco práctico participar en las ceremonias de té del periodo feudal de Japón, puedes practicar el rei al actuar según las nociones modernas de la cortesía y la etiqueta de los caballeros y las damas.
    • Un ejemplo moderno: por alguna razón, al cajero en la tienda de comestibles no le agrada Kim. Siempre que pasa por la caja, él frunce el ceño y no dice nada más que "¿Quieres algo más?". Kim no está segura si al cajero no le agrada la manera en que se ve, ya sea que dijo un comentario con el que no concordó en el pasado o si el problema se trata de otro tema totalmente diferente. A pesar de esto, ella decide saludarlo con una sonrisa y con una conversación cortés todos los días. Quizás algún día, él aprenderá a actuar de la misma forma.Imagen titulada Be a Samurai Step 5
  • 5
    Practica el makoto (la honestidad). Un samurái debía ser honesto en sus palabras y en sus acciones. El código bushido dictaba que siempre se debía decir la verdad, no se debía mentir intencionalmente y nunca se debía actuar intencionalmente de una manera para hacer trampa o engañar a una persona. Actuar de esta forma era demostrar respeto por las leyes de la naturaleza del universo y del cosmos, y nunca actuar de manera deshonesta. Por ello, el samurái debía actuar de esta forma.[3]
    • Un ejemplo moderno: después del trabajo, uno de los compañeros de trabajo de la oficina de Sandeep le dice que recibirá una llamada de su novia, a quien Sandeep ha conocido. Le pide a Sandeep que le diga que los dos fueron al bar de la localidad a beber anoche y se quedaron ahí hasta que se cerró. Sandeep, quien estuvo en casa con su familia, se disculpa y se rehúsa cortésmente. Su compañero se frustra, pero Sandeep no se rinde. Él no mentirá intencionalmente, en especial no para ayudar a alguien a salirse con la suya por un tema inmoral.Imagen titulada Be a Samurai Step 6
  • 6
    Practica el meiyo (el honor). Un samurái valoraba su honor por encima de casi todo, incluso algunas veces por encima de su vida. Los samuráis se esforzaban para que se les admirara y se les elogiara por su fortaleza, competencia y virtud. Normalmente, ser deshonrado no podía suceder ya que cuando se les ponía en una posición en la que se enfrentaban con un fracaso mayor (como perder su daimyo en una batalla importante), no era poco común que cometieran suicidio al hacer un seppuku (un ritual de destripamiento) para preservar su honor.[4] A pesar de que las prácticas como seppuku son muy extremas para el mundo moderno, las personas que quieran vivir como un samurái deben ser cuidadosas de la manera en que viven su vida afecta su honor y su reputación.
    • Un ejemplo moderno: cuando Isabella llega a casa de clases un día, encuentra una invitación a una fiesta de disfraces en una hermandad prestigiosa en la que ha tratado de hacer amigas. A pesar de que al principio se sintió encantada, sus esperanzas se estrellan cuando ve que las organizadoras de la fiesta han escogido una temática racista. A pesar de que se muere por participar en la comunidad griega de la universidad, decide faltar a la fiesta e ir a otra en una hermandad menos prestigiosa. Ella no querría que su reputación se manchara al asociarse con una situación sucia.Imagen titulada Be a Samurai Step 7
  • 7
    Practica el chugi (la lealtad). Los samuráis no eran nada más que personas fieles a sus señores, sus clanes y sus temas. Se esperaba que un samurái siguiera las órdenes de su daimyo con obediencia absoluta. Los samuráis incluso firmaban contratos de sangre con su daimyo, en los que juraban lealtad a todo el linaje de su señor.[5] Si bien es cierto que este tipo de lealtad extrema está fuera de lugar en la era moderna, sigue siendo posible practicar el chuugi al ceñirse a las personas en tu vida que te dan honor en los momentos de dificultad, como tus amigos, tus familiares y las personas que depende de ti.
    • Un ejemplo moderno: Tim y su hijo siempre han tenido una relación difícil. Cuando Tim trata de ayudar a su hijo a tomar las decisiones correctas en su vida, los dos siempre han terminado en una discusión alterada. Ahora, su hijo se casará con una mujer que a Tim no le agrada. A pesar de sus reservas extremas, Tim decide estar al lado de su hijo en su boda ya que es su hijo y lo amará sin importar lo que pase.

  • Consejos

    • ¡Recuerda que no tienes que ser un chico para ser un samuráis! A pesar de que históricamente casi todos los samuráis fueron hombres, existieron algunas mujeres guerreras, llamadas onna musha, en la historia y en la literatura tradicional japonesa, como en Heike Monogatari.[15][16]
    • El honor es el primer paso en el camino a ser un buen samurái. Siempre piensa acerca de cómo tus acciones harán que las personas te vean y esfuérzate al máximo para nunca actuar de alguna manera que te haga verte como una persona endeble, mezquina, cobarde o mala.
    • Trata de hacer una investigación independiente con libros, artículos y páginas web a tu disposición si te gustaría aprender más acerca del estilo de vida de los samuráis. El libro Bushido: El camino del samurái, del esccritor Tsunetomo Yamamoto, está disponible en versión impresa y electrónica por un precio asequible.[17]

    Advertencias

    • A pesar de que los samuráis son guerreros, no pelean a menos que absolutamente no tuvieran otra opción. Los samuráis verdaderos no utilizan su poder a la ligera.

    Referencias

    1. http://www.meijishowa.com/calendar/4274/08-05-1876-japan-abolishes-samurai-system
    2. http://www.theartofcalligraphy.com/seven-virtues-of-bushido
    3. https://sites.google.com/site/projectsamurai1010/the-code-of-the-samurai

    LOS CUATRO VOTOS DEL SAMURAI

    Los 4 votos del Bushido y la “inquietud ontológica” del guerrero




    Un samurai debe evitar siempre el quejarse, incluso en la vida corriente.
    Debe mantenerse en guardia para no dejar escapar jamás
    una palabra que exprese debilidad.
    Tsunetomo Yamamoto
    (Samurai - 1659 - 1719)





    “Bushido” significa, literalmente “el camino del guerrero”.

    Sus claves se resumen a entender cabalmente y practicar los alcances de los 4 votos:


    1. No te rezagues nunca en la práctica del bushido.
     
    2. Sé siempre leal y devoto en el servicio a tu Amo.
     
    3. Cumple tus obligaciones para con tus padres.
     
    4. Despierta tu compasión hacia todos los seres para poder consagrarte al servicio de los demás.


    La clase Samurai estaba constituída por los mejores hombres, de allí que pueda aplicarse claramente y con justicia a ellos la expresión “aristócracia guerrera” (estamos utilizando aquí la palabra “aristocracia” desde su raíz griega: el calificativo “aristoi” aludía a los “los más buenos” en el sentido de “los mejores”).

    Eran hombres de guerra, honestos, confiables, amables, con un profundo sentido de la cortesía y la amabilidad, honrados, cuya simple mención era considerada como equivalente del honor y el compromiso. Grandes cultores de la noble amistad y sapientes de todos los rostros que debe enfrentar quien se entregue al heroísmo, estos guerreros eran capaces de enfrentar los mayores peligros plantados en un radical orgullo de sí mismos y de sus habilidades como poderosos combatientes. También se destacaban por su destreza como jinetes y eran famosos asimismo por sus habilidades en el uso del arco y flecha.

    El códice Samurai es considerado como el conjunto de valores y principios a los cuales debe apegarse la conducta del caballero que guerrea. Cuál ha de ser la obra final a que debía aspira un guerrero de esta noble clase japonesa? Pues esa obra había de ser, ni más ni menos, que llegar a la creación de una identidad. La culminación de esa obra que era la vida misma del guerrero, era la adquisición de un sí mismo cuyo nombre de clase era más poderoso que la pálida individuación que representaba un nombre y apellido. Se trata de llegar a crearse y ser “Samurai”.

    Si seguimos en esta línea a Michel Foucault: “El individuo circunscribe la parte de sí mismo que constituye el objeto de esta práctica moral; define su posición en relación con el presente que sigue, se fija cierto modo de ser que valdría como realización moral de sí mismo y para hacerlo así obra sobre sí mismo, se empeña en conocerse, se controla, se experimenta, se perfecciona, se transforma". (“Usage des plaisirs”, p. 35).


    Volverse guerrero, ser samurai, tal podría ser el resumen del supremo mandato al que se adherían estos feroces seguidores del Bushido.

    miércoles, 20 de junio de 2018

    HEHAKA SAPA UN FAMOSO WICHASHA WAKAN (Hombre Medicina)


    Black Elk.jpg
    Hay amigos que desaparecen para siempre y otros que vuelven, inesperadamente. Al hombre santo sioux Alce Negro (1863-1950), primo segundo de Caballo Loco y que estuvo en fregados como Little Bighorn y Wounded Knee (y luego en el show de Búfalo Bill), le conocí cuando estudiaba primero de Ciencias de la Información –yo: en las praderas no se cursaban estudios superiores reglados-. Lo hice a través de uno de esos libros inolvidables (como Enterrad mi corazón en Wounded Knee, La pipa sagrada y la novela Hanta-Yo) que en los setentas cambiaron definitivamente nuestra mirada sobre los mal llamados indios y pieles rojas, los nativos norteamericanos, que pasaron de ser los malos del Fuerte Comansi a una gente fascinante, aunque no dejaran de arrancarte la cabellera si se terciaba. Los últimos sioux, publicado por Noguer en 1974 en su colección Testimonio vivo, eran las memorias de ese respetadísimo miembro de los oglala, una de las siete sub tribus de los lakota, que prefieren este nombre que el de sioux, lo cual se entiende pues “sioux” era el término despreciativo que usaban con ellos los ojibwa o chippewa y significa “serpientes”.

    El apasionante relato de la vida de Alce Negro, incluidos cantos y con la intervención, para contextualizar algunos episodios, de otros veteranos de las guerras indias como Trueno de Fuego y el notable Oso Erecto (referido a su posición: la traducción literal de los nombres nativos da lugar a confusiones semánticas), lo recogió esforzadamente, pues los oglala son de conversación lenta y con rodeos, John G. Neihardt (1881-1973), un apasionado de las culturas indígenas y etnógrafo amateur que vivió él mismo en las praderas.
    Neihardt, que fue el primer poeta laureado de Nebraska, tenía un ramalazo místico y se hizo luego llamar Arco Iris Llameante (por una visión de su entrevistado), se fue a ver a Alce Negro en 1930 a la reserva de Pine Ridge y consiguió intimar con él, que estaba ya muy mayor y casi ciego, al interesarse por la sabiduría espiritual que atesoraba. Publicó el resultado de las conversaciones, realizadas mediante el intérprete Halcón Volador, en 1932 como Black Elk speaks, Alce Negro habla, que es el título original que ahora recupera en una cuidadísima edición Capitán Swing con nueva traducción (Héctor Arnau), bastante material añadido en forma de prefacios y distintos apéndices, multitud de notas (revólver en lakota es mazawakha, “hierro sagrado”), así como numeroso material gráfico, incluidas fotos poco conocidas . A destacar una en la que se ve al propio Neihardt, con un aire a lo Gustav Mahler, junto a Alce Negro, con lo cual ya le podemos poner cara al biógrafo.El propio Alce Negro aparece ahora en la portada en full regalia, con taparrabos y plumas.


    Las memorias de Alce Negro, muy sustanciosas, arrancan con sus recuerdos de niñez y acaban poco después de la masacre de Wounded Knee cuando la lucha contra los blancos, tras aquel desastre, se revela ya imposible y absurda. “Algo más pereció en el barro ensangrentado y quedó enterrado durante la ventisca”, dice el viejo oglala de la matanza, en la que cayeron el jefe Pie Grande y buena parte de su banda de minneconjous, incluidos muchos ancianos, mujeres y niños. ”Allí murió el sueño de un pueblo. Era un sueño bello (...) Ya no hay centro alguno y el árbol sagrado ha muerto”.
    Buena parte del libro está consagrado –esa es la palabra- a las revelaciones espirituales de Alce Negro, sus espectaculares visiones y su íntimo conocimiento de Wakan Tanka, el Gran Misterio. Pero también explica las costumbres de los lakota y sigue pormenorizadamente la historia del pueblo y de sus enfrentamientos con otras tribus y con los blancos. Es sensacional el retrato de primera mano que se ofrece de Caballo Loco, un guerrero único, pequeño, esbelto y ascético, que, cuenta Alce Negro, parecía flotar entre el mundo real y el de sus propios sueños y al cuál le duraban poco los corceles, pues se derrumbaban bajo el peso del poder de su magia.
    Un capítulo está dedicado a la muerte de Pahuska, Pelo Largo, Custer, y la batalla del río Hierba Grasa ( Little Bighorn). Alce Negro era jovencito, 14 años, pero remató a un soldado de un disparo de su seis tiros entre los ojos después de sufrir (y no digamos el soldado) para arrancarle la cabellera, pues “llevaba el pelo corto” y “el cuchillo no estaba afilado”. Eran tiempos duros. A otro soldado, moribundo, lo despachó de un flechazo en la frente. El entusiasmo por la victoria no le impidió reconocer que el campo de batalla “no olía más que a sangre, y sentí náuseas”. La muerte luego a traición de Caballo Loco y su entierro, a cargo de sus padres, en paraje desconocido, la huida a Canadá con la banda de Toro Sentado, y la conversión del joven en un respetado hombre sabio y sanador, son otros episodios del libro.
    A los 23 años, Alce Negro, que quería ver mundo y observar cómo vivían los blancos, se enroló en la troupe de Búfalo Bill y viajó a Nueva York y Londres, donde conoció a la Reina Victoria. Tras una larga gira regresó a casa y se involucró en el movimiento místico de Wovoka, el religioso paiute que creó la milenarista Danza de los Espíritus y sus inútiles (contra las balas) camisas mágicas. Luego nuestro hombre fue él mismo decisivo en la recuperación de las tradiciones de su pueblo y de la Danza del Sol, con cierto sentido práctico que no excluía a los turistas. Murió en 1950 en un mundo radicalmente distinto de aquel en el que había nacido. Pero ahora vuelve a hablar, y es emocionante y hermoso volver a escucharlo. ¡Hetchetu aloh!, que así sea.


    Jacinto Antón

    domingo, 10 de junio de 2018

    FRASES PARA LA TRANQUILIDAD

    A veces solo necesitamos un poco de inspiración para recordar de qué estamos hecho y quizás una simple frase es capaz de colocarnos en la frecuencia en la que necesitamos ubicarnos para asimilar, entender, aceptar o impulsarnos ante determinadas circunstancias. He aquí algunas de ellas:
    1. Cada mañana tiene dos asas, podemos tomar el día por el asa de la ansiedad o por el asa de la fe. Henry Ward Beecher.
    2. La paz viene del interior. No la busques fuera. Siddhārtha Gautama
    3. Si tu corazón está roto, haz arte con los fragmentos. Shane L. Koyczan
    4. Ése es el simple secreto de la felicidad. Hagas lo que hagas, no dejes que el pasado se interponga, no dejes que el futuro te moleste. Oshodiente-de-león
    5. Los malos tiempos tienen un valor científico. Son ocasiones que un buen alumno no se perdería. Ralph Waldo Emerson.
    6. Ten paciencia. Espera hasta que el barro se asiente y el agua esté clara. Permanece inmóvil hasta que la acción correcta surja por sí misma. Lao Tzu
    7. El mundo rompe a todos, y después, algunos son fuertes en los lugares rotos. – Ernest Hemingway.
    8. Cuando estás presente, puedes permitir que la mente sea como es sin enredarte en ella. Eckhart Tolle
    9. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser, será, y sucederá naturalmente. Facundo Cabral.
    10. Solo aquellos que se atreven a fracasar a lo grande pueden conseguir grandes cosas. Robert F. Kennedy
    11. La vida es muy corta para ser algo más aparte de feliz. Caerse es parte de la vida, levantarse es parte de vivir. José N. Harrismujer-con-hojas-alrededor
    12. La vida es una sucesión de lecciones que deben ser vividas para ser entendida. Ralph Waldo Emerson.
    13. Reduce tu ritmo cardíaco, mantén la calma. Tienes que disparar en medio de tus latidos. Chris Kyle
    14. En tres palabras puedo resumir todo lo que he aprendido acerca de la vida. Continúa hacia adelante. Robert Frost
    15. Allí donde el agua alcanza su mayor profundidad, se mantiene más en calma. William Shakespeare
    16. Tal vez la ansiedad sea en cierto sentido un lujo: una emoción que solo podemos permitirnos cuando ya no estamos preocupados por el miedo “real”. William James.chica-con-imagen-de-bosques-superpuesta-1
    17. Dulces son los pensamientos con agradables contenidos, la mente tranquila es más rica que una coron. Robert Greene
    18. Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior. Frida Khalo
    19. Una mente en calma trae fuerza interior y confianza en uno mismo, por eso es muy importante para la buena salud. Dalai Lama
    20. La prosperidad no existe sin muchos miedos y desastres; y la adversidad no existe sin comodidades y esperanzas. Francis Bacon
    21. La preocupación no elimina el dolor del mañana, sino que elimina la fuerza del hoy. Corrie ten Boom.
    22. Medito, así que sé cómo encontrar un lugar tranquilo para estar en calma y en paz. Roseanne Barr
    23. Vaya al corazón del peligro, pues allí encontrará la salvación. Proverbio chino.
    Esperamos que al menos una haya despertado algo positivo en ti y que las hayas disfrutado. Puedes tomar alguna, escribirla y colocarla en un lugar que te permita leerla con frecuencia.
    Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

    PARA SER FELIZ

    La vida es un regalo, que muchas veces apreciamos tarde, pero si prestamos atención a ciertas recomendaciones es posible que podamos tomar la decisión de vivir desde la felicidad más temprano que tarde.
    Muchos de nosotros a lo largo de su vida ha creado hábitos que se traducen en una disminución del disfrute y de la calidad de vida y que sencillamente no se dan cuenta de que los llevan consigo. Puede ser hoy el día de que nos percatemos de algo que hemos venido haciendo y sencillamente no nos hace bien.
    Ciertamente hay múltiples maneras de dejar de disfrutar la vida, pero en esta oportunidad, queremos resaltar estos 7 puntos, que recomendamos mantener al margen de tu vida:

    Deja de pensar que tu felicidad es responsabilidad de alguien más

    mujer-con-estrella (1)

    Solo tú eres el dueño de tu felicidad, de hecho radica en tu interior, solo que parece estar escondida como para que no podamos hallarla. Solo debes pausar tu mente y encontrarte allí, en ese estado en el que todo es perfecto tal y como es y desde allí apreciar la vida con los ojos del corazón.

    Que no te interese la vida de los demás si no es para algo más que ayudarle

    Cada quien debe vivir su vida sin ser foco de juicios o críticas. Si vamos a mencionar el nombre de alguien más o sencillamente pensarle, que sea para cosas positivas, que aporten y contribuyan a una buena imagen, a un soporte o sencillamente a desearle cosas positivas que nos gustaría ver en su vida.

    Deja de intentar controlarlo todo

    personas-conflictivas-
    Mientras más fácilmente aceptemos la vida como es, con sus subidas y bajadas, mientras más tolerantes y empáticos seamos con quienes tenemos alrededor, será más sencillo fluir con cada experiencia, sin llenarnos de frustración, sin esperar un resultado específico, sino abiertos a infinitas posibilidades.

    Deja de prestarle atención a lo que otros opinen de ti

    No importa si es tu madre o tu esposa, a la persona a la que deben satisfacer tus decisiones, eres tú mismo. Así como no debes inmiscuirte en la vida de los demás, así debes establecer límites para que no saboteen tu vida, comenzando por ti mismo. Habrá quien esté de acuerdo con la manera en la cual haces las cosas, mientras que otros te criticarán, pero qué más da, eso será solo asunto de ellos si así tú lo decides.

    No pierdas tiempo en nada que no te guste hacer

    mariposa

    Si no te gusta hacer algo, encuentra la manera de no hacerlo, no malgastes tu tiempo ni tus energías en algo que no disfrutas. Ojo si no disfrutas de nada, debes revisar tu motivación antes de hacer cualquier cosa. No te alarmes si es el caso, a veces pasamos por etapas en las cuales no le vemos lado positivo a nada, no queremos nada, pero todo eso es mental, si revisamos a dónde queremos ir o bien comenzamos haciendo las cosas con amor y entusiasmo, veremos como todo comienza a cambiar y las cosas van tomando sentido.

    Deja de creer que debes seguir un camino determinado

    La sociedad, la crianza, las expectativas de los demás, nos pueden hacer creer que solo existe un camino adecuado para nosotros y quizás esto sea cierto, pero de seguro no coincide con el que creemos que es. El camino adecuado es el que nos enseña, el que disfrutamos y en el que somos felices. Recuerda prestar atención a tu camino, ahí está la vida, no al final de él.

    Evita cargar con remordimientos y rencores

    0C1 (1)

    El resentimiento y la culpa paralizan, no nos permite avanzar, gastamos tantas energías en revisar un pasado doloroso, que nos perdemos de vivir el presente y trabajar el futuro que nos gustaría. Debemos aprender a perdonar a los que sentimos que nos han lastimado y a nosotros mismos, en especial a nosotros mismos, debemos aceptar nuestros errores y entender que en los momentos en los cuales tomamos algunas decisiones, nuestras capacidades solo daban para ello, pero que de seguro podemos aprender de las experiencias y seguir adelante creando la mejor versión que podamos de nosotros mismos.
    Esperamos puedas dejar atrás lo que no te permite avanzar, que le dediques tu tiempo a lo que te hace feliz y aprendas a apreciar lo que realmente tiene valor.
    Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

    LA HISTORIA DE CABALLO LOCO


     Resultado de imagen de CABALLO LOCO


    Un genio militar que logró vencer a Custer en Little Big Horn (una batalla acaecida el 25 de junio); un líder carismático que dirigió a sus hombres contra los «wasichus» (hombres blancos) que querían conquistar las tierras de los pieles rojas y, además, un bravo guerrero que se lanzaba contra sus contrarios al grito de «¡Hoka Hey!» («¡Hoy es un buen día para morir!»).
    Caballo Loco fue un jefe indio que cambió la historia de los Estados Unidos al infligir al país una de las mayores derrotas del Siglo XIX. Sin embargo, no murió como un bravo guerrero debe y como él hubiera querido: combatiendo hasta desfallecer contra sus enemigos. Por el contrario, dejó este mundo un 5 de septiembre de 1877 después de que un soldado del ejército norteamericano le clavara una bayoneta a traición, y por la espalda. 

    El potro se hace caballo

    Caballo Loco vino al mundo en los territorios que hoy ocupa Dakota del Sur (al norte de los Estados Unidos) en 1842. Su infancia fue controvertida pues, como explica el divulgador histórico Gregorio Doval en su obra «Breve historia de los indios norteamericanos», su madre falleció cuando él no era más que un niño. Fue entonces cuando su padre (un «hombre medicina» llamado también Caballo Loco) decidió tomar en matrimonio a su hermana para que el pequeño no creciese solo. Con todo, a nuestro protagonista no le afectó el destino de su progenitora y creció sano y fuerte. «Antes de cumplir los doce años ya había matado su primer búfalo y montaba su primer caballo», explica Doval.

    Durante aquellos años fue testigo de algunas de las matanzas más cruentas que el ejército norteamericano perpetró contra los indios con el objetivo de que abandonaran los territorios en los que habían vivido desde siempre y se encerraran en reservas. «Con dieciséis años adoptó el nombre de su padre y participó por primera vez como guerrero en una incursión exitosa, pero en la que fue herido en una pierna», completa el experto. A partir de ese punto Caballo Loco se fue ganado la lealtad de su tribu a base de arco y hacha, pues demostró su valor y su valía como guerrero primero, y general después, en todo tipo de combates contra los norteamericanos.
    Sin embargo, su gran victoria se sucedió en Little Big Horn (batalla cuyo aniversario se celebrará mañana). Aquel día, un Caballo Loco convertido ya en jefe de los siouxs oglala acabó, junto a Toro Sentado, con el Séptimo de Caballería del mal llamado general Custer (pues era teniente coronel). Un hombre enviado por los EE.UU. para obligar al jefe indio a pasar el resto de su vida lejos de territorios que, desde siempre, habían sido de su tribu. Con todo, lo cierto es que Cabellos Largos (como le conocían los nativos) no solo no consiguió vencer a aquellos pieles rojas, sino que murió con sus hombres tras lanzarse como un verdadero cafre con poco más de 200 jinetes contra 1.200 nativos.

    La derrota tras la victoria

    Sangre y balas para los indios que asesinaron a Custer. Tras la derrota de Little Big Horn Estados Unidos comenzó una campaña de venganza contra los nativos que habían acabado con la vida de Cabellos Largos. Una tormenta de muerte apoyada por la población, ávida de sangre, y realizada con la excusa de confinar a los nativos en reservas. Como ya había sucedido meses atrás, las persecuciones y matanzas de pieles rojas se generalizaron.

    El frío, el hambre y las balas estadounidenses acosaban a los indios
    No importó demasiado a la ciudadanía -poco ducha en táctica militar- que el oficial se hubiese lanzado de bruces y sin ninguna posibilidad contra un poblado que superaba ampliamente a su Séptimo de Caballería. Los norteamericanos, el ejército. y el gobierno de las barras y estrellas querían derramar sangre para desquitarse. Por eso fue por lo que el gobierno ordenó a oficiales como el general George R. Crook o el Coronel Miles (más conocido como Chaqueta de Oso Miles) que se dedicasen a hostigar durante meses a todo aquel con penacho de plumas que se cruzara frente a sus fusiles.
    Perseguidas y apaleadas, a muchas tribus indias no les quedó más remedio que marcharse de sus casas y convertirse en nómadas. Casi se podría decir que el remedio fue peor que la enfermedad pues, con la llegada del frío, se hizo imposible para jefes como Caballo Loco dar de comer a sus hombres, mujeres y niños. Gregorio Doval señala en su obra lo difícil que fue durante ese tiempo para los indios conseguir alimentos. El historiador estadounidense Dee Brown es de la misma opinión, la cual hace patente en «Enterrad mi corazón en Wounded Knee» al señalar que el «frío y el hambre se habían hecho insoportables».

    La primera traición

    Al final, la falta de un trozo de carne que llevarse a la boca, el insoportable viento gélido que en aquellas fechas les helaba los huesos, la escasez de municiones con las que enfrentarse a los contrarios, y las promesas de sus enemigos de que solo querían parlamentar, hicieron que Caballo Loco se dejase convencer por sus consejeros y aceptase reunirse con los casacones para pactar una solución a aquella persecución malsana que iba a acabar con su tribu. Para entonces, de hecho, no le parecía tan mala la idea de que les cediesen una reserva.
    Lo cierto es que Caballo Loco no estaba del todo conforme con la decisión de parlamentar la posible retirada de su pueblo, pero no le quedó más remedio que hacerlo, por lo que se preparó para llamar a la puerta -bandera blanca en mano- del mismísimo campamento del coronel Miles. «Ocho fueron, entre jefes y guerreros, los que se prestaron voluntarios para acudir al fuerte con bandera de parlamento», explica Brown.
    Expuesto y sabiendo que podía ser aniquilado, Caballo Loco se personó junto a sus hombres frente a las puertas de la plaza. Y todo parecía ir bien... hasta que unos mercenarios (indios como ellos, por cierto, pero a las órdenes de los «hombres blancos») les vieron llegar y les tirotearon como si se trataran de conejos. Cinco de los hombres del séquito se fueron con el Gran Espíritu (murieron baleados, vaya), pero nuestro protagonista tuvo suerte y logró salir ileso. A partir de ese momento, la poca fe que le quedaba a este jefe indio se esfumó. Aquellos bigotones no eran gente de fiar, por lo que decidió que lo que le tocaba era volver al campamento, hacer el petate, y poner pies en polvorosa.

     

    Temas sugeridos

    Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

    Sic transit gloria mundi

    trucos blogger